lunes, 28 de septiembre de 2009

El Flautista de Hamelin


El sábado 26 de septiembre pusimos al aire una versión de El Flautista de Hamelin interpretada por Miguel Angel Solá, Jorge Mayor y Blanca Oteyza.
La leyenda recopilada por los Hermanos Grimm cuenta la historia de la ciudad de Hamelin invadida por una plaga da ratas y un gobierno corrupto que promete una enorme cantidad de dinero a un flautista que puede hacer que las ratas desaparezcan. Como no le pagan lo que le habían prometido se lleva a los chicos con el mismo sistema.
Que lo disfruten...






martes, 18 de agosto de 2009

El Clan Esdrújulo

LOS EDITORIALES

Actualizamos los editoriales de apertura de los últimos programas.
Con ellas abrimos cada sábado nuestro encuentro con los oyentes y marcan nuestra opinión sobre el tema más importante que desarrollamos en el programa.
Pronto pondremos los audios de todas los editoriales de El Clan Esdrújulo con la música que acompaña cada apertura.

José de San Martín

Esta es la editorial de apertura del programa del 15 de agosto dedicado al General José de San Martín.

¿De qué carne están hechos los héroes?
¿O sólo son puro bronce y existen en nuestra imaginación?

El Santo de la Espada; el Padre de la Patria; el de la logia de Cádiz; el mulato; mitad español, mitad argentino; héroe; conspirador; santo; déspota; todo y nada de eso era José de San Martín.

Serás lo que debas ser o no serás nada. En pelotas, pero libres.

¿Cuál es la dimensión de ese hombre? ¿Existe hoy un argentino capaz de tanto sacrificio?

San Martín no era de bronce, por cierto, y su última aspiración era ser un hombre común, pero cada hombre vive una doble fatalidad: la de su ser íntimo y la del juicio ajeno. Entre ambos extremos se desarrolla la vida.

“…Nada suministra una idea para conocer a los hombres como una revolución; ella nos presenta ejemplos para medir lo inmenso de su perversidad” pensaba don José y tenía bien sabido que “tener méritos y no tener enemigos es imposible”.
San Martín fue el hombre que veía más lejos; el que puso por sobre sus ambiciones personales el valor más importante para cualquier hombre, la libertad.

Hoy, más de siglo y medio después de su muerte, seguimos buscando el camino que nos lleve a la libertad, pero no tenemos quien sea capaz de ver más allá.

Nuestras miradas se quedan aquí nomás, cerca, muy cerca, mirando lo intranscendente, confundiendo el alboroto con la revolución; creyendo que rompemos los espejos donde nos reflejamos, mirándonos absortos, desorientados, impávidos, incrédulos.

Aquel rumbo del Libertador, ¿estará cerca del que andamos buscando?

Entre tanta lucecita de colores y musiquitas engañadoras, nos queremos convencer que vamos derecho a nuestro destino de gloria.

“Basta de ser egoístas. A la idea del bien común y de nuestra existencia todo debe sacrificarse” pensaba don José y lo cumplió sin dobleces.

Comandó los avances de un ejército empobrecido, mal entrazado, que logró una de las hazañas militares más impresionantes de la historia.

Murió en el exilio.

Si viera en lo que nos hemos transformado le daría un poco de vergüenza, propia y ajena.

Serás lo que debas ser o no serás nada. En pelotas pero libres.

Aún no sabemos si somos o no y la patria, como una adolescente, sueña que sus sueños se hacen realidad…


Bienvenidos a El Clan Esdrújulo, esto es radio para escuchar…

A propósito del Día del Niño

Esta es la editorial de apertura del programa del día 8 de agosto, Día del Niño en Argentina.

“En mi casa he reunido juguetes pequeños y grandes, sin los cuales no podría vivir. El niño que no juega no es niño, pero el hombre que no juega ha perdido para siempre al niño que vivía en él y que le hará mucha falta. He edificado mi casa también como un juguete y juego en ella de la mañana a la noche”
.

Esto decía Pablo Neruda en “Confieso que he vivido”.

¿Que les diría a ustedes, que me diría a mí, el niño o la niña que fuimos?

¿Cómo nos recordamos de niños? ¿Llegamos a ser lo que queríamos ser cuando éramos chicos?

Según datos oficiales:

El 41% de los niños menores de 14 años es pobre.

El 12% de los niños de menos de 14 años son indigentes

La tasa de mortalidad infantil en Argentina triplica a la de Singapur, es un 90% superior a la de Cuba y un 35% superior a la de Chile.

La tasa de mortalidad infantil en hijos de madres con escolaridad primaria incompleta o menos es un 300% superior al de hijos de madres con secundaria completa o más.

La vivienda y provisión de agua inadecuadas aumentan en un 60% las posibilidades de los niños de morir antes de cumplir los 2 años de vida.

La ausencia de cobertura de salud de la madre y las necesidades básicas insatisfechas aumentan un 41% los riesgos de muerte de los niños antes de los 2 años de vida.

La tuberculosis pulmonar en niños menores de 5 años creció un 153% durante la vigencia del plan de convertibilidad.

En ese mismo período, la diarrea infantil creció un 40%.

El 35% de los niños menores de 6 años no está vacunado con la polio.

El 30% de los niños menores de 6 años no recibió la vacuna triple.

Existen en el país 4.890.000 de niños pobres menores de 14 años, de ellos 1.390.000 son indigentes que, de no existir ayuda externa, estarían imposibilitados de acceder a una canasta alimentaria básica.

El 45% de los niños menores de 4 años y el 41% de los niños de 5 a 14 años no tienen ninguna cobertura de salud.

Todo esto sin contar la cantidad de chicos judicializados, víctimas de la paste base, del trabajo esclavo, de la prostitución infantil.

Pibes que son la vuelta más absurda de lo que los economistas llaman el círculo vicioso de la pobreza.

Venimos arrastrando la desidia, la indiferencia, el desprecio, el abandono; rifando el futuro, destruyendo ilusiones y sueños.

A todos ellos, difícilmente, se les hará feliz el día del niño.


Bienvenidos a El Clan Esdrújulo, esto es radio para escuchar.

Los valores humanos

Esta es la editorial de apertura del programa del sábado 1º de agosto.

La ley 25.787 sancionada en octubre del 2003 establece que el cada 29 de julio se debe conmemorar el día de los valores humanos y ese día en cada aula de cada escuela del país se debe dar una clase alusiva a esta conmemoración.

¿Tan mal estamos que necesitamos una ley para recordarnos cuáles son los valores humanos?

Estamos mal, por cierto, porque nadie conoce esta ley, inútil, además, firmada por Scioli y Caamaño, entre otros.

Deberíamos ser capaces de distinguir lo que está bien de lo que está mal y en eso radica, fundamentalmente entender qué son los valores humanos que son, por tanto, indelegables.

Se puede tener más o menos saluda, más o menos cultura, más o menos dinero; pero no podemos desentendernos de los valores morales que son los que nos humanizan.

La honestidad, la generosidad, el compromiso, la responsabilidad, la dignidad, la justicia, la verdad, la nobleza, la libertad no se pueden suplantar, ni se enseñan por ley.

Son las condiciones sociales y culturales las que nos indican estos parámetros de comportamiento frente a nosotros mismos y a los demás.

La vergüenza debería ser la respuesta de cada uno de nosotros cuando no obramos con la convicción de los valores que nos hacen humanos.

Y entendemos que la moral no tiene que ver con la religiosidad de cada uno, tiene que ver con otra cosa, con ser personas atentas, comprometidas y solidarias.

Ya sabemos que los ejemplos no abundan.

Pero también sabemos que tenemos ejemplos bien cerca, nuestros abuelos, nuestros padres, ya que compartimos, creo, una condición generacional, y fueron nuestros viejos los que nos marcaron el camino.

En definitiva, somos lo que somos, no nos creemos el cuento del éxito fácil, de las cosas sin esfuerzo, de la avivada como forma de obtener lo que queremos.

Un paso y otro paso nos lleva por los caminos que nos hagan dignos, como personas, como vecinos, como ciudadanos.

No creo que estemos convencidos de negociar nuestra dignidad por algo tan efímero como la fama o el éxito o el triunfo o la gloria.

Hay valores que no son negociables, hay valores que no estamos dispuestos a ceder, el valor de ser buena gente…


Bienvenidos a El Clan Esdrújulo, esto es radio para escuchar…

miércoles, 29 de julio de 2009

Roberto Arlt

En sus relatos se describe con naturalismo y humor las bajezas y grandezas de personajes inmersos en ambientes indolentes. De este modo retrata la Argentina de los recién llegados que intentan insertarse en un medio regido por la desigualdad y la opresión. Escribió cuentos que han entrado a la historia de la literatura, como El jorobadito (1933) y El criador de gorilas (1941).
Por su manera de escribir directa y alejada de la estética modernista se le describió como "descuidado", lo cual contrasta con la fuerza fundadora que representó en la literatura argentina del siglo XX.
Tras su muerte aumentó su reconocimiento y es considerado como el primer autor moderno de la República Argentina. Escritores como Ricardo Piglia, César Aira o Roberto Bolaño son herederos directos de algunas de sus búsquedas literarias.
A partir de la década de 1930 incursiona en el teatro y en la última etapa de su vida sólo escribe en este género.
Su teatro se estrenó en el circuito de teatro independiente de Buenos Aires, más exactamente en el Teatro del Pueblo, dirigido por Leónidas Barletta. Rompe con el realismo y aborda los problemas de la alienación a través del desdoblamiento de la escena. Sólo "El fabricante de fantasmas" se estrenó en el circuito comercial, con un gran fracaso. Tras su muerte en 1942, Trescientos millones, Saverio el cruel y La isla desierta han sido las obras más representadas.
Se lo considera como un precursor del teatro social argentino y de corrientes posteriores, como el absurdismo y el existencialismo.
Murió de un ataque cardíaco en Buenos Aires, el 26 de julio de 1942.
Lo homenajemos en El Clan Esdrújulo. La editorial de apertura fue una de sus Aguafuertes Porteñas.

"¿QUIERE SER USTED DIPUTADO?
Si usted quiere ser diputado, no hable en favor de las remolachas, del petróleo, del trigo, del impuesto a la renta; no hable de fidelidad a la Constitución, al país; no hable de defensa del obrero, del empleado y del niño. No; si usted quiere ser diputado, exclame por todas partes:
-Soy un ladrón, he robado... he robado todo lo que he podido y siempre.
ENTERNECIMIENTO
Así se expresa un aspirante a diputado en una novela de Octavio Mir¬beau, El jardín de los suplicios.
Y si usted es aspirante a candidato a diputado, siga el consejo. Ex¬clame por todas partes:
-He robado, he robado.
La gente se enternece frente a tanta sinceridad. Y ahora le explicaré. Todos los sinvergüenzas que aspiran a chuparle la sangre al país y a ven¬derlo a empresas extranjeras, todos los sinvergüenzas del pasado, el pre¬sente y el futuro, tuvieron la mala costumbre de hablar a la gente de su honestidad. Ellos "eran honestos". "Ellos aspiraban a desempeñar una administración honesta." Hablaron tanto de honestidad, que no había pulgada cuadrada en el suelo donde se quisiera escupir, que no se escu¬piera de paso a la honestidad. Embaldosaron y empedraron a la ciudad de honestidad. La palabra honestidad ha estado y está en la boca de cual¬quier atorrante que se para en el primer guardacantón y exclama que "el país necesita gente honesta". No hay prontuariado con antecedentes de fiscal de mesa y de subsecretario de comité que no hable de "honradez". En definitiva, sobre el país se ha desatado tal catarata de honestidad, que ya no se encuentra un solo pillo auténtico. No hay malandrino que alar¬dee de serlo. No hay ladrón que se enorgullezca de su profesión. Y la gen¬te, el público, harto de macanas, no quiere saber nada de conferencias. Ahora, yo que conozco un poco a nuestro público y a los que aspiran a ser candidatos a diputados, les propondré el siguiente discurso. Creo que sería de un éxito definitivo.
DISCURSO QUE TENDRIA EXITO
He aquí el texto del discurso:
"Señores:
"Aspiro a ser diputado, porque aspiro a robar en grande y a `aco¬modarme' mejor.
"Mi finalidad no es salvar al país de la ruina en la que lo han hundi¬do las anteriores administraciones de compinches sinvergüenzas; no, se¬ñores, no es ese mi elemental propósito, sino que, íntima y ardorosamen¬te, deseo contribuir al trabajo de saqueo con que se vacían las arcas del Estado, aspiración noble que ustedes tienen que comprender es la más intensa y efectiva que guarda el corazón de todo hombre que se presenta a candidato a diputado.
"Robar no es fácil, señores. Para robar se necesitan determinadas condiciones que creo no tienen mis rivales. Ante todo, se necesita ser un cínico perfecto, y yo lo soy, no lo duden, señores. En segundo término, se necesita ser un traidor, y yo también lo soy, señores. Saber venderse oportunamente, no desvergonzadamente, sino "evolutivamente". Me per¬mito el lujo de inventar el término que será un sustitutivo de traición, so¬bre todo necesario en estos tiempos en que vender el país al mejor postor es un trabajo arduo e ímprobo, porque tengo entendido, caballeros, que nuestra posición, es decir, la posición del país no encuentra postor ni por un plato de lentejas en el actual momento histórico y trascendental. Y créanme, señores, yo seré un ladrón, pero antes de vender el país por un plato de lentejas, créanlo..., prefiero ser honrado. Abarquen la magni¬tud de mi sacrificio y se darán cuenta de que soy un perfecto candidato a diputado.
"Cierto es que quiero robar, pero ¿quién no quiere robar? Díganme ustedes quién es el desfachatado que en estos momentos de confusión no quiere robar. Si ese hombre honrado existe, yo me dejo crucificar. Mis camaradas también quieren robar, es cierto, pero no saben robar. Vende¬rán al país por una bicoca, y eso es injusto. Yo venderé a mi patria, pero bien vendida. Ustedes saben que las arcas del Estado están enjutas, es de¬cir, que no tienen un mal cobre para satisfacer la deuda externa; pues bien, yo remataré al país en cien mensualidades, de Ushuaia hasta el Chaco bo¬liviano, y no sólo traficaré el Estado, sino que me acomodaré con comer¬ciantes, con falsificadores de alimentos, con concesionarios; adquiriré ar¬mas inofensivas para el Estado, lo cual es un medio más eficaz de evitar la guerra que teniendo armas de ofensiva efectiva, le regatearé el pienso al caballo del comisario y el bodrio al habitante de la cárcel, y carteles, impuestos a las moscas y a los perros, ladrillos y adoquines... ¡Lo que no robaré yo, señores! ¿Qué es lo que no robaré?, díganme ustedes. Y si ustedes son capaces de enumerarme una sola materia en la cual yo no sea capaz de robar, renuncio "ipso facto" a mi candidatura...
"Piénsenlo aunque sea un minuto, señores ciudadanos. Piénsenlo. Yo he robado. Soy un gran ladrón. Y si ustedes no creen en mi palabra, vayan al Departamento de Policía y consulten mi prontuario. Verán qué performance tengo. He sido detenido en averiguación de antecedentes co¬mo treinta veces; por portación de armas -que no llevaba- otras tan¬tas, luego me regeneré y desempeñé la tarea de grupí, rematador falluto, corredor, pequero, extorsionista, encubridor, agente de investigaciones, ayudante de pequero porque me exoneraron de investigaciones; fui luego agente judicial, presidente de comité parroquial, convencional, he vendi¬do quinielas, he sido, a veces, padre de pobres y madre de huérfanas, tuve comercio y quebré, fui acusado de incendio intencional de otro bolichito que tuve... Señores, si no me creen, vayan al Departamen¬to... verán ustedes que yo soy el único entre todos esos hipócritas que quieren salvar al país, el absolutamente único que puede rematar la última pulgada de tierra argentina... Incluso, me propongo vender el Congreso e instalar un conventillo o casa de departamento en el Pa¬lacio de Justicia, porque si yo ando en libertad es que no hay justicia, señores..."
Con este discurso, la matan o lo eligen presidente de la República."

AMIA, 15 años de impunidad

El sábado 18 de julio se cumplieron 15 años del atentado a la AMI.
El Clan Esdrújulo de ese sábado estuvo dedicado a entender los efectos de la impunidad en la sociedad.
Esta es la editorial de apertura.

"La impunidad no es solamente la ausencia de castigo.
La impunidad es, además, el olvido, la falta de justicia, la desidia, el desinterés, la falta de compromiso.
Tenemos una larga historia, construida sobre la base de la impunidad y seguimos así, como si nada.
Y la impunidad, como la peste, se va extendiendo hasta hacerse inmensa, imparable, cotidiana, familiar.
Estamos tan acostumbrados a convivir con esta peste que no somos capaces de reacción, y hasta parece que les pasa a otros, que no somos nosotros las víctimas de tanta impunidad.
Hace exactamente 15 años un coche bomba se estrellaba contra la Asociación Mutual Israelita Argentina, la AMIA y el atentado, contra todos los argentinos, ha quedado en la impunidad.
Por desidia miramos hacia otro lado cuando volaron la Embajada de Israel, por desinterés no nos preocupamos cuando, para encubrir un negociado de armas, hicieron estallar Río Tercero, por falta de compromiso dejamos que nos metan las manos en los bolsillos todos los días y nos roben, de a centavos lo único que tenemos.
Quizás nos gane también el olvido y entonces sí, todo quedará absolutamente y justificadamente impune, porque el olvido nos atonta, nos embrutece, nos deshumaniza.
Podríamos contar con dolor la historia del atentado a la AMIA, la historia de los 85 muertos, de los intentos del poder para no juzgar ni castigar; pero elegimos contar otra historia, la de muchos jóvenes que se comprometieron para rescatar la memoria de cientos de años, alojada en documentos, papeles y libros que formaban parte de la biblioteca de la Mutual Judía, que es, también, nuestra historia.
Ya no importa ni nuestra religión, ni nuestro origen, ni nuestro color, ni nuestras ideas políticas; importa que somos gente y esa condición nos pone por encima de las diferencias, sutiles, pequeñas, imperceptibles.
Elegimos contar esa historia porque es parte de la esperanza que se levanta entre tanta desolación, porque todavía podemos contar y cantar, porque podemos reír y llorar, porque podemos sentir y ser sentidos, pero fundamentalmente porque podemos derrotar al olvido…
A pesar del olvido y de la impunidad, es bueno que sepan que todavía estamos de pie y cantamos…

Bienvenidos a El Clan Esdrújulo, esto es radio para escuchar."

Miguel Gila, que se ponga!!!

El humor de Miguel Gila, absurdo, irónico, cándido y certero, nos ha marcado en algún momento.
Gila nació en el madrileño barrio de Chamberí. Huérfano de padre a temprana edad, por dificultades económicas en su hogar abandonó los estudios a los 13 años. Su primer trabajo fue de pintor de coches. Retomó sus estudios hasta el segundo grado de aprendiz de mecánica de aviación trabajando en los Talleres Elizalde de Barcelona.


Vivió exiliado durante 23 años en Argentina y a su regreso a España encontró que su obra había trascendido de padres a hijos.

Murió en Barcelona el 14 de Julio de 2001 y en homenaje lo compartimos en la edición de El Clan Esdrújulo.


"La Historia de Mi vida" contada por Gila...


"La Guerra" contada por Gila...

sábado, 18 de julio de 2009

Osvaldo Soriano

Aquel peronismo de juguete

La voz de Osvaldo Soriano contando sus años de la infancia, su relación con el peronismo, con su padre, con su futuro...

El cuento "Aquel peronismo de juguete" forma parte del libro "Cuentos de los Años Felices".

El relato hecho por el propio Soriano formó parte del homenaje a los escritores argentinos puesto en el aire por El Clan Esdrújulo.


lunes, 13 de julio de 2009

Día de la Independencia

El 9 de julio de 1816 se reunieron en Tucumán los congresales que declararon la Independencia argentina. Parte del programa del sábado 11 de julio estuvo dedicado al tema.
Esta es la editorial de apertura del programa.

"¿Hasta cuándo esperaremos para declarar nuestra independencia? Es ridículo acuñar moneda, tener el pabellón y escarapela nacional y, por último, hacer la guerra al Soberano de quien se dice dependemos, y permanecer a pupilo de los enemigos. La guerra la tenemos que hacer del modo que podamos. Si no tenemos dinero, carne y un pedazo de tabaco no nos han de faltar. Cuando se acaben los vestuarios nos vestiremos con las bayetitas que trabajan nuestras mujeres, y sino andaremos en pelotas como nuestros paisanos los indios.

Seamos libres, que los demás no importan

Esto pensaba don José de San Martín por aquellos años de la independencia.

193 años después, ¿estamos más libres que en pelotas o más en pelotas que libres?

Al fin y al cabo, como buenos argentinos, somos libres a nuestro modo, negociando un poquito de nuestra incipiente libertad por ciertas comodidades que no estamos dispuestos a ceder.

Si encontráramos un destino común, en el que todos estuviéramos convencidos que ese es el camino, quizás pondríamos en juego esas ciertas pequeñas comodidades.

Si tuviéramos la certeza de que nadie va a traicionar ese destino, tal vez seríamos capaces de dar el paso.

Pero quién puede dar la certeza, quién va a creer que no va a haber traición.

Después del salariazo y la revolución productiva, la ilusión del primer mundo, los reflejos miserables de las lucecitas de las nuevas tecnologías, la entrega infame de las riquezas del país que aplaudieron incluso los que hoy se rasgan las vestiduras, quién puede creer en certezas. Y eso por mencionar sólo algunos pocos acontecimientos de los últimos años y sin profundizar.

¿Somos libres? ¿Nos sentimos libres? ¿Libres de qué? ¿Libres de quién?

Argentina, país generoso, que nunca termina de quebrarse, nos sigue dando y dando, a pesar de los pesares.

Cuánto peor creemos que estamos, por cierto, hubo y hay alguien que la ha pasado y la pasa mucho peor; pero nos queda la esperanza de ser verdaderamente dignos de la libertad que creemos merecer, pero ese es un trabajo de todos los días, no tiene feriados, ni descanso, ni distracciones.

En pelotas pero libres, tenemos que creer que vale la pena.

Bienvenidos a El Clan Esdrújulo, esto es radio para escuchar.


Simón Rodríguez

1826

Las ideas de Simón Rodríguez

para “enseñar a pensar


Se ha de educar a todo el mundo sin distinción de razas ni colores. No nos alucinemos: sin educación popular no habrá verdadera sociedad.

Instruir no es educar. Enseñen, y tendrán quien sepa; eduquen, y tendrán quien haga.

Mandar recitar de memoria lo que no se entiende, es hacer papagayos. No se mande, en ningún caso, hacer a un niño nada que no tenga su “porque” el pie. Acostumbrado el niño a ver siempre la razón respaldando las órdenes que recibe, la echa de menos cuando nos las ve, y preguntando por ella diciendo: “¿por qué?” Enseñen a los niños a ser preguntones para que, pidiendo el por qué de lo que se les manda hacer, se acostumbren a obedecer a la razón; no a la autoridad, como los limitados, ni a la costumbre como estúpidos.

En las escuelas deben estudiar juntos los niños y las niñas. Primero, porque así desde niños los hombres aprenden a respetar a las mujeres; y segundo, porque las mujeres aprenden a no tener miedo a los hombres.

Los varones deben aprender los tres oficios principales: albañilería, carpintería y herrería, porque con tierra, madera y metales se hacen las cosas más necesarias. Se ha de dar instrucción y oficio a las mujeres, para que no se prostituyan por necesidad, ni hagan del matrimonio una especulación para asegurar sus subsistencia.

Al que no sabe, cualquiera lo engaña. Al que no tiene, cualquiera lo compra.

De "Memoria del Fuego" de Eduardo Galeano.

lunes, 29 de junio de 2009

Tato Bores - Monologo 2000

El sábado 27, en plena veda electoral por las elecciones de diputados nacionales, pusimos al aire el famoso monólogo 2000 del gran Tato Bores.

Buscando material sobre el golpe que derrocó a Illia en junio de 1966, recordamos aquel repaso de 30 años de historia argentina que hizo Tato en 1990.

Han pasado 19 años desde aquel famoso monólogo y es, por cierto, una pieza de historia contada desde el humor, pero con toda la seriedad que trasluce la historia argentina.

Los domingos a la noche en muchos hogares argentinos se suspendía toda actividad para escuchar a Tato. Muchos años después, aquellos que éramos chicos, comprendimos lo que significaban esos domingos.

Muchos oyentes de El Clan Esdrújulo pidieron escuchar nuevamente el monólogo 2000, lo tienen aquí debajo.

Primera Parte


Segunda Parte

miércoles, 17 de junio de 2009

Día del Escritor

El día del escritor se conmemora en homenaje a Leopoldo Lugones, nacido el 13 de junio de 1874.

Fundador y primer presidente de la Sociedad Argentina de Escritores (en 1928), Lugones honró sin duda a las letras argentinas.

Es de destacar su particular evolución política. Se inició como un firme partidario de la ideología socialista, cuya introducción en Argentina se debe, en parte, a sus primeras soflamas políticas. Sin embargo, poco a poco fue retrocediendo hacia posturas más conservadoras: tras un breve período de adscripción al pensamiento liberal, se inclinó decididamente hacia la derecha y acabó convertido en uno de los principales valedores del fascismo argentino, sobre todo a partir de 1924, fecha en la que proclamó que había llegado "la hora de la espada". Seis años después, ya consagrado como una de las cabezas pensantes del movimiento reaccionario austral, colaboró activamente con el golpe de estado militar del general José Félix Uriburu (6 de septiembre de 1930).

El Clan Esdrújulo abrió el sábado con esta editorial...


"Uno escribe a partir de una necesidad de comunicación y de comunión con los demás, para denunciar lo que duele y compartir lo que da alegría. Un escribe contra la propia soledad y la soledad de los demás.
Uno supone que la literatura transmite conocimiento y actúa sobre el lenguaje y la conducta de quien la recibe; que nos ayuda a conocernos mejor para salvarnos juntos.
¿Por qué habrán escrito Lugones, Borges, Marechal, Alfonsina Storni, González Tuñón, Cortázar, Bioy, Walsh y tantos otros?

En la época del libro de autoayuda ¿podemos hacernos oír en medio de una cultura sorda y muda? Las nuestras son repúblicas del silencio. La pequeña libertad del escritor ¿no es a veces la prueba de su fracaso? ¿Hasta dónde y hasta quienes podemos llegar?
Encender conciencias, revelar realidades: ¿puede la literatura reivindicar mejor la función en estos tiempos y esta tierra nuestra? La cultura del sistema, cultura de los sucedáneos de la vida enmascara la realidad y anestesia la conciencia. Pero, ¿qué puede un escritor, por mucho que arda su fuego, contra el engranaje ideológico de la mentira y el conformismo? Reniegan de la palabra los que cultivan el monólogo con sus propias sombras y laberintos sin fin; pero la palabra tiene sentido para quienes queremos celebrar y compartir la certidumbre de que la condición humana no es una cloaca.
Buscamos interlocutores, no admiradores; ofrecemos diálogo, no espectáculo.

Escribimos a partir de una tentativa de encuentro, para que el lector comulgue con palabras que nos vienen de él y a él vuelven, como aliento y esperanza.
La conciencia de nuestras limitaciones es, en definitiva, una conciencia de nuestra realidad.
En medio de la niebla de la desesperanza y la duda, es posible enfrentar las cosas cara a cara y pelearlas cuerpo a cuerpo, a partir de nuestras limitaciones, pero contra ellas.
Nuestros escritores lo hicieron y lo siguen haciendo para decirnos e invitarnos a decir “estamos aquí, aquí estuvimos; somos así, así fuimos”.
Si es mejor, como creemos, la esperanza que la nostalgia, quizás sea la literatura la que pueda llegar a merecer la belleza de las fuerzas nuestras que tarde o temprano cambiarán el curso de nuestras historias.
Y quizás ayude a guardar para los jóvenes que vienen, como quería el poeta, “el verdadero nombre de las cosas”.
Bienvenidos a El Clan Esdrújulo, esto es radio para escuchar."

El homenaje a Leopoldo Lugones en la voz de Jorge Luis Borges.

Matemáticas de las manzanas

El 13 de junio se recuerda en Argentina el Día del Escritor en homenaje a Leopoldo Lugones.
En El Clan Esdrújulo escuchamos ese sábado a Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Alfonsina Storni, Rodolfo Walsh y Leopoldo Marechal, entre otros.
Julio Leite, poeta fueguino formó parte de los homenajes a los escritores argentinos.
De su propia voz compartimos con los oyentes "Matemáticas de las manzanas"
También lo compartimos con ustedes.


martes, 16 de junio de 2009

¿Un mundo sin periodistas?

El 7 de junio, en la Argentina, se festeja el día del periodista.
El 7 de junio de 1810 Mariano Moreno fundó la “Gazeta de Buenos Ayres”, primer periódico de la etapa independentista argentina. La Primera Junta indicó por decreto su fundación para comunicar al público los actos oficiales y las noticias locales e internacionales. Sus primeros redactores fueron Mariano Moreno, Manuel Belgrano y Juan José Castelli. Pero el Día del Periodista fue establecido recién en 1938 por el Primer Congreso Nacional de Periodistas celebrado en Córdoba.
Esta es la editorial de El Clan Esdrújulo del sábado 6 de junio.

¿Podría haber un mundo sin periodistas?

Posiblemente, pero sería casi imposible porque siempre habrá alguien con la vocación de contar lo que nos sucede, y habrá otro que traiga alguna novedad de más allá o más acá.

Mientras haya uno, tan sólo uno que nos cuente lo que pasa, habrá periodistas.

En 1935, Bertolt Brech escribió: “Quien quiera hoy día combatir la mentira y la ignorancia y escribir la verdad, tiene que vencer, por lo menos, cinco obstáculos. Deberá tener el valor de escribir la verdad, aunque sea reprimida; la perspicacia de reconocerla, aun cuando sea solapada por doquier; el arte de hacerla manejable como un arma; el criterio para escoger a aquellos en cuyas manos se haga eficaz; la astucia para propagarla entre éstos.

Estos obstáculos son grandes para aquellos que escriben bajo la férula del fascismo, pero existen también para aquellos que fueron expulsados o han huido, incluso para aquellos que escriben en los países de la libertad burguesa.

El actual manejo de los medios está determinando que la libertad de prensa esté realmente condicionada, constreñida a la libertad de empresa.

Es así que los periodistas no siempre podemos publicar libremente nuestras opiniones, ni podemos decidir qué noticias son las más importantes.

El periodismo es lisa y llanamente un fabuloso negocio para unos pocos privilegiados.

Cuando intentamos sostener nuestra independencia, rápidamente se levanta un cerco que nos deja sin posibilidades de trabajar: esa es una de las más crueles formas de la censura.

Muchas veces tenemos que elegir entre el silencio o seguir siendo un engranaje de la fábrica de opiniones endulzadas por las mieles del poder.

Hay miles de ejemplos de periodistas que no negociaron jamás sus ideas ni su independencia, como hay miles de ejemplos de los que se acomodaron cómplices de la censura, la mentira y la represión.

En un país que registra más de cien periodistas desaparecidos, donde la prensa conoció toda clase de persecuciones y cercenamientos incluso bajo gobiernos constitucionales, puede parecer equívoco afirmar que la situación general del periodismo empeoró con los años, en plena democracia, o por lo menos que no evolucionó hasta llegar a niveles satisfactorios, y que ello se debió en alguna medida a la dificultad para instalar paradigmas éticos. Sin embargo, esa es la percepción que hoy parece tener la mayoría de los periodistas. En un estudio realizado entre tres centenares de periodistas, uno de cada tres consideró que en una escala de 1 a 10 el “nivel ético general” merece una calificación de sólo 5 puntos. El 18,4% de los encuestados calificó con 4. El 11%, con 3. Nadie usó las calificaciones altas.

Eso es lo que somos.

En un país donde el poder suele escudar sus miserias echándole la culpa al periodismo podemos decir, sin temor a equivocarnos que muchas veces nos sentimos parados en el palo del gallinero.

Bienvenidos a El Clan Esdrújulo, esto es radio para escuchar.


martes, 2 de junio de 2009

Atahualpa Yupanqui

En el programa del sábado 23 de mayo homenajeamos a Don Atahualpa Yupanqui a 17 de su muerte.
El más importante de los creadores argentinos murió en 1992 en Nimes, Francia, donde se encontraba para dar una serie de conciertos.

Fue un autor prolífico, que dejó una obra impresionante, atravesada por el paisaje y el hombre. Objeto de estudio en escuelas y universidades europeas, está casi olvidado por la cultura argentina

Para recordarlo transcribimos una columna firmada por Daniel Viglietti en homenaje a Don Ata, publicada originalmente el 31 de mayo de 1992.


DON ATA NO ESTÁ MUERTO, SÍ DORMIDO

(por Daniel Viglietti)

El entrañable trovador perseguido siempre había encontrado, en estos últimos tiempos, la manera de seguir viviendo, de ir enfrentando uno a uno los ataques del cuerpo. En el fondo, todos pensábamos que nunca se iba a morir, como le puede pasar al hijo con el padre. Pero el 23 de mayo último, en una habitación de hotel en Nimes, en el sur de Francia, a eso de las cinco de la madrugada, murió Atahualpa, a los ochenta y cuatro años.


Interpretar a Yupanqui, pensar en Yupanqui, oírlo escribir sobre él, un poco de todo eso se ha hecho, hemos hecho. Pero aprender a sentir su ausencia, eso no sabemos hacerlo. Hay tantas coplas, acordes rasguidos, armónicos, arrastres, vibratos, golpes en la caja, que quedan huérfanos, es cierto. Pero hay tanta energía en la obra producida, hay tanto futuro en lo que su canto ha ido memorizando que los recuerdos que se nos vienen de atrás hoy son impulso, linterna para seguir alumbrando el camino.


Recuerdo montevideano. Por primera vez, en mi infancia, lo oigo en un recital y siento que sus canciones se hermanan tanto con sus palabras introductorias que el producto global es una suerte de nueva poética. Lección inolvidable de un maestro sin pizarrón. Maestro que antes de cantar El aromo sugiere al público que quizá no todos sepamos que el autor de la letra es el uruguayo Romildo Risso. Siempre enseñando.


Recuerdo minuano. Lo encuentro con mi padre, en la ciudad de Minas, a fines de los cincuenta. Mi padre evoca entonces que en sus primeras visitas al Uruguay Atahualpa leía las glosas que precedían su canto. El, que con el tiempo se volvería brillante narrador espontáneo en toda ocasión en que tuviera audiencia sensible. Su capacidad de contar historias y revivir personajes lo volvía centro de toda reunión. Esto nunca impidió que, de sentirse aburrido, empezara a mascullar indescifrables tarareos chacarereados, ritmados suavemente con los nudillos sobre la mesa.


Recuerdo parisino. Durante un recital suyo en el Théâtre de la Ville, en mil novecientos setenta y cuatro, voy a oírlo grabador en mano y, cerca del final, un funcionario del teatro me quita el aparato, de acuerdo con normas que prohíben la grabación y que yo desconocía. Luego de felicitar a Atahualpa le comento el hecho. Con su humor criollo, se arremanga los puños de la camisa –entre sus diversos oficios supo ser boxeador– y me dice: “Vamos, paisano, vamos a buscar eso”. Luego le dirá al funcionario: “Usted tiene razón, pero devuélvale el grabador al amigo”. La operación se cierra entre sonrisas.


Es cierto, pienso ahora, nunca lo vi a Yupanqui realmente desalentado o deprimido. Siempre tenía como un trasfoguero en el alma. En su pequeño apartamento del barrio catorce, en París, sus libros, sus casetes, sus cartas, sus borradores estaban siempre como en movimiento. El decía que si sentía ganas de dar una vuelta por sus pagos, se tocaba unas chacareras o unas zambas y el apartamento parisino se volvía su tierra. Allí le hice varias entrevistas y en una me habló de Emilio Cariac, uno de los músicos populares que tanto lo nutrieron, y para no mencionar directamente que se había muerto, Don Ata supo decirme: “Ya está en el silencio el hombre”...


Recuerdo argentino. Hace unas semanas, antes de que él viajara de nuevo a París, encontré a Don Ata en Buenos Aires. Era la primera vez que yo lo veía en su tierra. De ese árbol frondoso que siempre me pareció Yupanqui, brotaba una rama nueva: un bastón que me imaginé como cedido en complicidad por César Vallejo, el peruano que también murió en Francia; el bastón con que los poetas mayores le siguen haciendo preguntas a la tierra. Con esa dignidad suya que no tiene edad, vi a Atahualpa amado por su gente. Lo vi respondiendo al taxista que le pedía un autógrafo, al mozo de restorán que lo recibía con especial cariño, a toda esa audiencia que en la Argentina y a través del mundo lo eligió creador de caminos, sabiendo desde siempre que su senda era la del indio, la de los desposeídos.


Recuerdo anticipado. Habrá una manera de recordar a Atahualpa en el doble sentido de la expresión: traerlo a la memoria, pero también despertarlo. Recordar a Atahualpa cantándolo, analizando su obra con la necesaria distancia crítica, aprendiendo tantas entrelíneas y entrecuerdas que nos ha dejado. Despertar a Atahualpa para seguir siendo sensibles a una concepción de la canción abrazada a nuestra verdadera historia de latinoamericanos, para que nos ayude a no pactar con un poder que desde hace cinco siglos, cambiando de lengua y de armas, nos sigue dominando y saqueando. A este hombre que tanta conciencia supo despertar en el mundo, lo despertaremos a menudo para preguntarle por la justicia, por la belleza o por la soledad. Porque como dice su canción de los abuelos: nunca muerto, sí dormido, nuestro Atahualpa.