lunes, 29 de junio de 2009

Tato Bores - Monologo 2000

El sábado 27, en plena veda electoral por las elecciones de diputados nacionales, pusimos al aire el famoso monólogo 2000 del gran Tato Bores.

Buscando material sobre el golpe que derrocó a Illia en junio de 1966, recordamos aquel repaso de 30 años de historia argentina que hizo Tato en 1990.

Han pasado 19 años desde aquel famoso monólogo y es, por cierto, una pieza de historia contada desde el humor, pero con toda la seriedad que trasluce la historia argentina.

Los domingos a la noche en muchos hogares argentinos se suspendía toda actividad para escuchar a Tato. Muchos años después, aquellos que éramos chicos, comprendimos lo que significaban esos domingos.

Muchos oyentes de El Clan Esdrújulo pidieron escuchar nuevamente el monólogo 2000, lo tienen aquí debajo.

Primera Parte


Segunda Parte

miércoles, 17 de junio de 2009

Día del Escritor

El día del escritor se conmemora en homenaje a Leopoldo Lugones, nacido el 13 de junio de 1874.

Fundador y primer presidente de la Sociedad Argentina de Escritores (en 1928), Lugones honró sin duda a las letras argentinas.

Es de destacar su particular evolución política. Se inició como un firme partidario de la ideología socialista, cuya introducción en Argentina se debe, en parte, a sus primeras soflamas políticas. Sin embargo, poco a poco fue retrocediendo hacia posturas más conservadoras: tras un breve período de adscripción al pensamiento liberal, se inclinó decididamente hacia la derecha y acabó convertido en uno de los principales valedores del fascismo argentino, sobre todo a partir de 1924, fecha en la que proclamó que había llegado "la hora de la espada". Seis años después, ya consagrado como una de las cabezas pensantes del movimiento reaccionario austral, colaboró activamente con el golpe de estado militar del general José Félix Uriburu (6 de septiembre de 1930).

El Clan Esdrújulo abrió el sábado con esta editorial...


"Uno escribe a partir de una necesidad de comunicación y de comunión con los demás, para denunciar lo que duele y compartir lo que da alegría. Un escribe contra la propia soledad y la soledad de los demás.
Uno supone que la literatura transmite conocimiento y actúa sobre el lenguaje y la conducta de quien la recibe; que nos ayuda a conocernos mejor para salvarnos juntos.
¿Por qué habrán escrito Lugones, Borges, Marechal, Alfonsina Storni, González Tuñón, Cortázar, Bioy, Walsh y tantos otros?

En la época del libro de autoayuda ¿podemos hacernos oír en medio de una cultura sorda y muda? Las nuestras son repúblicas del silencio. La pequeña libertad del escritor ¿no es a veces la prueba de su fracaso? ¿Hasta dónde y hasta quienes podemos llegar?
Encender conciencias, revelar realidades: ¿puede la literatura reivindicar mejor la función en estos tiempos y esta tierra nuestra? La cultura del sistema, cultura de los sucedáneos de la vida enmascara la realidad y anestesia la conciencia. Pero, ¿qué puede un escritor, por mucho que arda su fuego, contra el engranaje ideológico de la mentira y el conformismo? Reniegan de la palabra los que cultivan el monólogo con sus propias sombras y laberintos sin fin; pero la palabra tiene sentido para quienes queremos celebrar y compartir la certidumbre de que la condición humana no es una cloaca.
Buscamos interlocutores, no admiradores; ofrecemos diálogo, no espectáculo.

Escribimos a partir de una tentativa de encuentro, para que el lector comulgue con palabras que nos vienen de él y a él vuelven, como aliento y esperanza.
La conciencia de nuestras limitaciones es, en definitiva, una conciencia de nuestra realidad.
En medio de la niebla de la desesperanza y la duda, es posible enfrentar las cosas cara a cara y pelearlas cuerpo a cuerpo, a partir de nuestras limitaciones, pero contra ellas.
Nuestros escritores lo hicieron y lo siguen haciendo para decirnos e invitarnos a decir “estamos aquí, aquí estuvimos; somos así, así fuimos”.
Si es mejor, como creemos, la esperanza que la nostalgia, quizás sea la literatura la que pueda llegar a merecer la belleza de las fuerzas nuestras que tarde o temprano cambiarán el curso de nuestras historias.
Y quizás ayude a guardar para los jóvenes que vienen, como quería el poeta, “el verdadero nombre de las cosas”.
Bienvenidos a El Clan Esdrújulo, esto es radio para escuchar."

El homenaje a Leopoldo Lugones en la voz de Jorge Luis Borges.

Matemáticas de las manzanas

El 13 de junio se recuerda en Argentina el Día del Escritor en homenaje a Leopoldo Lugones.
En El Clan Esdrújulo escuchamos ese sábado a Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Alfonsina Storni, Rodolfo Walsh y Leopoldo Marechal, entre otros.
Julio Leite, poeta fueguino formó parte de los homenajes a los escritores argentinos.
De su propia voz compartimos con los oyentes "Matemáticas de las manzanas"
También lo compartimos con ustedes.


martes, 16 de junio de 2009

¿Un mundo sin periodistas?

El 7 de junio, en la Argentina, se festeja el día del periodista.
El 7 de junio de 1810 Mariano Moreno fundó la “Gazeta de Buenos Ayres”, primer periódico de la etapa independentista argentina. La Primera Junta indicó por decreto su fundación para comunicar al público los actos oficiales y las noticias locales e internacionales. Sus primeros redactores fueron Mariano Moreno, Manuel Belgrano y Juan José Castelli. Pero el Día del Periodista fue establecido recién en 1938 por el Primer Congreso Nacional de Periodistas celebrado en Córdoba.
Esta es la editorial de El Clan Esdrújulo del sábado 6 de junio.

¿Podría haber un mundo sin periodistas?

Posiblemente, pero sería casi imposible porque siempre habrá alguien con la vocación de contar lo que nos sucede, y habrá otro que traiga alguna novedad de más allá o más acá.

Mientras haya uno, tan sólo uno que nos cuente lo que pasa, habrá periodistas.

En 1935, Bertolt Brech escribió: “Quien quiera hoy día combatir la mentira y la ignorancia y escribir la verdad, tiene que vencer, por lo menos, cinco obstáculos. Deberá tener el valor de escribir la verdad, aunque sea reprimida; la perspicacia de reconocerla, aun cuando sea solapada por doquier; el arte de hacerla manejable como un arma; el criterio para escoger a aquellos en cuyas manos se haga eficaz; la astucia para propagarla entre éstos.

Estos obstáculos son grandes para aquellos que escriben bajo la férula del fascismo, pero existen también para aquellos que fueron expulsados o han huido, incluso para aquellos que escriben en los países de la libertad burguesa.

El actual manejo de los medios está determinando que la libertad de prensa esté realmente condicionada, constreñida a la libertad de empresa.

Es así que los periodistas no siempre podemos publicar libremente nuestras opiniones, ni podemos decidir qué noticias son las más importantes.

El periodismo es lisa y llanamente un fabuloso negocio para unos pocos privilegiados.

Cuando intentamos sostener nuestra independencia, rápidamente se levanta un cerco que nos deja sin posibilidades de trabajar: esa es una de las más crueles formas de la censura.

Muchas veces tenemos que elegir entre el silencio o seguir siendo un engranaje de la fábrica de opiniones endulzadas por las mieles del poder.

Hay miles de ejemplos de periodistas que no negociaron jamás sus ideas ni su independencia, como hay miles de ejemplos de los que se acomodaron cómplices de la censura, la mentira y la represión.

En un país que registra más de cien periodistas desaparecidos, donde la prensa conoció toda clase de persecuciones y cercenamientos incluso bajo gobiernos constitucionales, puede parecer equívoco afirmar que la situación general del periodismo empeoró con los años, en plena democracia, o por lo menos que no evolucionó hasta llegar a niveles satisfactorios, y que ello se debió en alguna medida a la dificultad para instalar paradigmas éticos. Sin embargo, esa es la percepción que hoy parece tener la mayoría de los periodistas. En un estudio realizado entre tres centenares de periodistas, uno de cada tres consideró que en una escala de 1 a 10 el “nivel ético general” merece una calificación de sólo 5 puntos. El 18,4% de los encuestados calificó con 4. El 11%, con 3. Nadie usó las calificaciones altas.

Eso es lo que somos.

En un país donde el poder suele escudar sus miserias echándole la culpa al periodismo podemos decir, sin temor a equivocarnos que muchas veces nos sentimos parados en el palo del gallinero.

Bienvenidos a El Clan Esdrújulo, esto es radio para escuchar.


martes, 2 de junio de 2009

Atahualpa Yupanqui

En el programa del sábado 23 de mayo homenajeamos a Don Atahualpa Yupanqui a 17 de su muerte.
El más importante de los creadores argentinos murió en 1992 en Nimes, Francia, donde se encontraba para dar una serie de conciertos.

Fue un autor prolífico, que dejó una obra impresionante, atravesada por el paisaje y el hombre. Objeto de estudio en escuelas y universidades europeas, está casi olvidado por la cultura argentina

Para recordarlo transcribimos una columna firmada por Daniel Viglietti en homenaje a Don Ata, publicada originalmente el 31 de mayo de 1992.


DON ATA NO ESTÁ MUERTO, SÍ DORMIDO

(por Daniel Viglietti)

El entrañable trovador perseguido siempre había encontrado, en estos últimos tiempos, la manera de seguir viviendo, de ir enfrentando uno a uno los ataques del cuerpo. En el fondo, todos pensábamos que nunca se iba a morir, como le puede pasar al hijo con el padre. Pero el 23 de mayo último, en una habitación de hotel en Nimes, en el sur de Francia, a eso de las cinco de la madrugada, murió Atahualpa, a los ochenta y cuatro años.


Interpretar a Yupanqui, pensar en Yupanqui, oírlo escribir sobre él, un poco de todo eso se ha hecho, hemos hecho. Pero aprender a sentir su ausencia, eso no sabemos hacerlo. Hay tantas coplas, acordes rasguidos, armónicos, arrastres, vibratos, golpes en la caja, que quedan huérfanos, es cierto. Pero hay tanta energía en la obra producida, hay tanto futuro en lo que su canto ha ido memorizando que los recuerdos que se nos vienen de atrás hoy son impulso, linterna para seguir alumbrando el camino.


Recuerdo montevideano. Por primera vez, en mi infancia, lo oigo en un recital y siento que sus canciones se hermanan tanto con sus palabras introductorias que el producto global es una suerte de nueva poética. Lección inolvidable de un maestro sin pizarrón. Maestro que antes de cantar El aromo sugiere al público que quizá no todos sepamos que el autor de la letra es el uruguayo Romildo Risso. Siempre enseñando.


Recuerdo minuano. Lo encuentro con mi padre, en la ciudad de Minas, a fines de los cincuenta. Mi padre evoca entonces que en sus primeras visitas al Uruguay Atahualpa leía las glosas que precedían su canto. El, que con el tiempo se volvería brillante narrador espontáneo en toda ocasión en que tuviera audiencia sensible. Su capacidad de contar historias y revivir personajes lo volvía centro de toda reunión. Esto nunca impidió que, de sentirse aburrido, empezara a mascullar indescifrables tarareos chacarereados, ritmados suavemente con los nudillos sobre la mesa.


Recuerdo parisino. Durante un recital suyo en el Théâtre de la Ville, en mil novecientos setenta y cuatro, voy a oírlo grabador en mano y, cerca del final, un funcionario del teatro me quita el aparato, de acuerdo con normas que prohíben la grabación y que yo desconocía. Luego de felicitar a Atahualpa le comento el hecho. Con su humor criollo, se arremanga los puños de la camisa –entre sus diversos oficios supo ser boxeador– y me dice: “Vamos, paisano, vamos a buscar eso”. Luego le dirá al funcionario: “Usted tiene razón, pero devuélvale el grabador al amigo”. La operación se cierra entre sonrisas.


Es cierto, pienso ahora, nunca lo vi a Yupanqui realmente desalentado o deprimido. Siempre tenía como un trasfoguero en el alma. En su pequeño apartamento del barrio catorce, en París, sus libros, sus casetes, sus cartas, sus borradores estaban siempre como en movimiento. El decía que si sentía ganas de dar una vuelta por sus pagos, se tocaba unas chacareras o unas zambas y el apartamento parisino se volvía su tierra. Allí le hice varias entrevistas y en una me habló de Emilio Cariac, uno de los músicos populares que tanto lo nutrieron, y para no mencionar directamente que se había muerto, Don Ata supo decirme: “Ya está en el silencio el hombre”...


Recuerdo argentino. Hace unas semanas, antes de que él viajara de nuevo a París, encontré a Don Ata en Buenos Aires. Era la primera vez que yo lo veía en su tierra. De ese árbol frondoso que siempre me pareció Yupanqui, brotaba una rama nueva: un bastón que me imaginé como cedido en complicidad por César Vallejo, el peruano que también murió en Francia; el bastón con que los poetas mayores le siguen haciendo preguntas a la tierra. Con esa dignidad suya que no tiene edad, vi a Atahualpa amado por su gente. Lo vi respondiendo al taxista que le pedía un autógrafo, al mozo de restorán que lo recibía con especial cariño, a toda esa audiencia que en la Argentina y a través del mundo lo eligió creador de caminos, sabiendo desde siempre que su senda era la del indio, la de los desposeídos.


Recuerdo anticipado. Habrá una manera de recordar a Atahualpa en el doble sentido de la expresión: traerlo a la memoria, pero también despertarlo. Recordar a Atahualpa cantándolo, analizando su obra con la necesaria distancia crítica, aprendiendo tantas entrelíneas y entrecuerdas que nos ha dejado. Despertar a Atahualpa para seguir siendo sensibles a una concepción de la canción abrazada a nuestra verdadera historia de latinoamericanos, para que nos ayude a no pactar con un poder que desde hace cinco siglos, cambiando de lengua y de armas, nos sigue dominando y saqueando. A este hombre que tanta conciencia supo despertar en el mundo, lo despertaremos a menudo para preguntarle por la justicia, por la belleza o por la soledad. Porque como dice su canción de los abuelos: nunca muerto, sí dormido, nuestro Atahualpa.


Día de la Provincia

La tarde del 1º de junio de 1991 una voz de entre el público, algunos juran que fue Miguel Fonte, gritó que el pueblo también quería jurar la constitución. Y doña Elena Rubio de Mingorance recogió el guante e hizo que todos los que estábamos en el Polideportivo juráramos la flamante Constitución de la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.

Se abría un nuevo capítulo para la historia del fin del mundo.

No sé si los constituyentes se imaginaban todo lo que vino después.

Pasaron 18 años y si se mira para atrás queda la sensación que se desperdiciaron los mejores años. Que dejamos pasar el tren de la historia y que sabemos que no va a parar en esta estación por unos cuantos años más.

Uno de los convencionales decía en la apertura de las sesiones que “en este recorrido a través del tiempo arribamos al puerto del ahora, en donde se agolpan las diversas necesidades de nuestro pueblo: el desarraigo, la desocupación, el desempleo, la aguda crisis del sector público

Casi dos décadas después estos temas centrales siguen sin resolverse.

Y otro convencional, poniendo la mirada en el futuro, sostenía que “con nuestras limitaciones estamos en condiciones de aportar, humilde y modestamente a esta Convención nuestro esfuerzo intelectual y físico para tener la hombría de bien de poder mirar a las generaciones futuras a los ojos y a la cara”.

¿Cuantos políticos de los últimos 18 años pueden sostener la mirada?

En la editorial del primer programa decíamos que “Aún quedan muchas heridas abiertas y hay demasiada gente que no puede sostener la mirada persistente de los que se sienten defraudados. Pero estamos otra vez aquí, espiando al futuro en puntas de pie, parados sobre un tembladeral, sacudidos por un viento que viene del pasado y no sabemos si nos arrastrará hacia el futuro o al abismo.

No sabemos si los convencionales soñaban esta provincia, se la imaginaron así, o quizá el destino les jugó una mala pasada. No sabemos.

Si estamos seguros que aún falta mucho trabajo para poder transitar el camino que nos lleve de la mano entre la idea y la acción, que nos impulse a manejarnos consecuentemente, pero también decíamos hace un par de meses que “Ya estamos un poco más creciditos y cuanto más veteranos, más pacientes; porque este camino que elegimos no es para apuraditos, es para consecuentes.”

Bienvenidos a El Clan Esdrújulo, esto es radio para escuchar.


Aquí debajo se puede escuchar a Elena Rubio de Minorance tomando juramento de la Constitución Provincial a los presentes.