domingo, 31 de mayo de 2009

Mario Benedetti

Le di muchas vueltas al asunto. Me costaba sentarme a escribir sobre la muerte de Mario Benedetti. Ni el homenaje que hicimos para el programa lograba poner un poco de tranquilidad a la desolación de sentir la ausencia de semejante hombre. Gracias a los amigos de Perrerrac (http://perrerac.org/rincon-de-los-artistas/mario-benedetti/) sitio que recomiendo para aquellos que anden buscando música y otras yerbas, me alivianaron el trabajo. Este es el texto.

"Mario Benedetti nació el 14 de septiembre de 1920 en Paso de los Toros, Uruguay. Fue hijo de Brenno Benedetti y Matilde Farugia, quienes lo bautizaron con cinco nombres, siguiendo sus costumbres italianas.

Residió en Paso de los Toros junto a su familia durante sus primeros dos años de edad, para luego trasladarse a Tacuarembó por asuntos de negocios. Luego de una fallida estadía en ese sitio (donde fueron víctimas de una estafa), la familia se trasladó a Montevideo, cuando Mario Benedetti tenía cuatro años de edad. En 1928 inicia sus estudios primarios en el Colegio Alemán de Montevideo, de donde es retirado en 1933. En consecuencia, ingresa al Liceo Miranda por un año. En 1934 hace ingreso a la Escuela Raumsólica de Logosofía. Sus estudios secundarios los realizó de manera incompleta en 1935, en el Liceo Miranda, para continuar de manera libre, por problemas económicos. Desde los catorce años trabajó en la empresa Will L. Smith, S.A., repuestos para automóviles.

Entre 1938 a 1941 residió casi continuamente en Buenos Aires, Argentina.

En 1945 se integró al equipo de redacción del semanario Marcha, donde permaneció hasta 1974, año en que fue clausurado por el gobierno de Juan María Bordaberry. En 1954 es nombrado director literario de dicho semanario.

El 23 de marzo de 1946 contrae nupcias con Luz López Alegre, su gran amor y compañera de vida. En 1948 dirige la revista literaria Marginalia. Publica el volumen de ensayos Peripecia y novela.

En 1949 es miembro del consejo de redacción de Número, una de las revistas literarias más destacadas de la época. Participa activamente en el movimiento contra el Tratado Militar con los Estados Unidos. Es su primera acción como militante. Ese mismo año obtuvo el Premio del Ministerio de Instrucción Pública por su primera compilación de cuentos, Esta mañana. Mario Benedetti fue ganador del galardón en repetidas ocasiones hasta 1958, cuando renunció sistemáticamente a él por discrepancias con su reglamentación.

En 1964 trabaja como crítico de teatro y codirector la página literaria semanal «Al pie de las letras» del diario La mañana. Colabora como humorista en la revista Peloduro. Escribe crítica de cine en La Tribuna Popular. Vuelve a Cuba para participar en el jurado del concurso Casa de las Américas. Participa en el encuentro sobre Rubén Darío. Viaja a México para participar en el II Congreso Latinoamericano de Escritores.

Participa en el Congreso Cultural de La Habana con la ponencia "Sobre las relaciones entre el hombre de acción y el intelectual" y se vuelve Miembro del Consejo de Dirección de Casa de las Américas. En 1968 funda y dirige el Centro de Investigaciones literarias de Casa de las Américas, cargo en el cual se mantendría hasta 1971.

Junto a miembros del Movimiento de Liberación Nacional - Tupamaros, fundó en 1971 el Movimiento de Independientes 26 de Marzo, una agrupación que pasó a formar parte de la coalición de izquierdas Frente Amplio desde sus orígenes. Benedetti fue representante del Mov. 26 de Marzo en la Mesa Ejecutiva del Frente Amplio desde 1971 a 1973, sin embargo, esta alternativa se vio frustrada por la fuerza.

Además es nombrado director del Departamento de Literatura Hispanoamericana en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad de la República, de Montevideo.

Publica Crónica del 71, compuesto de editoriales políticos publicados en el semanario Marcha en su mayoría, un poema inédito y tres discursos pronunciados durante la campaña del Frente Amplio. También publica Los poemas comunicantes, con entrevistas a diversos poetas latinoamericanos.

Tras el Golpe de Estado del 27 de junio de 1973 renuncia a su cargo en la universidad, pese a ser elegido para integrar el claustro.3 Por sus posiciones políticas debe abandonar Uruguay, partiendo al exilio en Buenos Aires, Argentina. Posteriormente se exiliaría en Perú, donde fue detenido, deportado y amnistiado, para luego instalarse en Cuba, en el año 1976. Al año siguiente, Benedetti recalaría en Madrid, España. Fueron diez largos años los que vivió alejado de su patria y su esposa, quien tuvo que permanecer en Uruguay cuidando de las madres de ambos.

La versión cinematográfica de La tregua, dirigida por Sergio Renán, fue nominada a la cuadragésimo séptima versión de los Premios Óscar en 1974, a la mejor película extranjera. Finalmente el premio, entregado en la ceremonia del 8 de abril de 1975, se lo adjudicó la película italiana Amarcord.

En 1976 vuelve a Cuba, esta vez como exiliado, y se reincorpora al Consejo de Dirección de Casa de las Américas. El año 1980 se traslada a Palma de Mallorca. Dos años más tarde inicia su colaboración semanal en las páginas de Opinión del diario El País. El mismo año el Consejo de Estado de Cuba le concede la Orden Félix Varela. En 1983 traslada su residencia a Madrid

Vuelve a Uruguay en marzo de 1983, iniciando el autodenominado período de desexilio, motivo de muchas de sus obras. Es nombrado Miembro del Consejo Editor de la nueva revista Brecha, que va a dar continuidad al proyecto de Marcha, interrumpido en 1974.

En 1985 el cantautor Joan Manuel Serrat graba el disco El sur también existe sobre poemas de Benedetti, contando con su colaboración personal.

En 1986 recibe el Premio Jristo Botev de Bulgaria, por su obra poética y ensayística. En 1987 es galardonado en Bruselas con el Premio Llama de Oro de Amnistía Internacional por su novela Primavera con una esquina rota. En 1989 es condecorado con la Medalla Haydeé Santamaría por el Consejo de Estado de Cuba.

Benedetti recibió, el 30 de noviembre de 1996, el Premio Morosoli de Plata de Literatura, entregado por la Fundación Lolita Rubial, de Minas, Uruguay. En la ocasión, Benedetti fue destacado por su obra narrativa. El mismo año, junto a otros cincuenta escritores, fue distinguido por el Estado de Chile con la Orden al Mérito Docente y Cultural Gabriela Mistral.

En mayo de 1997 fue investido con el título Doctor honoris causa por la Universidad de Alicante y unos días más tarde, el 11 de junio, fue también investido por la Universidad de Valladolid. El 30 de septiembre del mismo año fue galardonado con el Premio León Felipe, en mención a los valores cívicos del escritor. Además fue investido en diciembre como Doctor honoris causa en Ciencias Filológicas de la Universidad de La Habana.

El 31 de mayo de 1999 fue galardonado con el VIII Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, dotado de 6.000.000 P. La Fundación Cultural y Científica Iberoamericana José Martí le concedió el 29 de marzo de 2001 el I Premio Iberoamericano José Martí.

El 19 de noviembre de 2002 fue nombrado Ciudadano ilustre por la Intendencia de Montevideo, en una ceremonia encabezada por el intendente Mariano Arana.

En 2004 se le concedió el Premio Etnosur. En 2004 se presentó por primera vez en Roma, Italia, un documental sobre la vida y la poesía de Mario Benedetti, titulado "Mario Benedetti y otras sorpresas". El documental, que fue escrito y dirigido por Alessandra Mosca, y protagonizado por Benedetti, fue patrocinado por la Embajada de Uruguay en Italia. El documental participó en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, en el XIX Festival del Cinema Latinoamericano di Trieste y en el Festival Internacional de Cine de Santo Domingo.

En 2005, Mario Benedetti presentó el poemario Adioses y bienvenidas. En la ocasión también se exhibió el documental Palabras verdaderas, donde el poeta hizo aparición.

El 7 de junio de 2005 se adjudicó el XIX Premio Internacional Menéndez Pelayo, consistente en 48.000 € y la Medalla de Honor de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. El premio, otorgado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, es un reconocimiento a la labor de personalidades destacadas en el ámbito de la creación literaria o científica, tanto en idioma español como portugués.

Mario Benedetti repartía su tiempo entre sus residencias de Uruguay y España, atendiendo a sus múltiples obligaciones y compromisos. Después del fallecimiento de su esposa Luz López, el 13 de abril de 2006,5 víctima de la enfermedad de Alzheimer, Benedetti se trasladó definitivamente a su residencia en el barrio Centro de Montevideo, Uruguay. Con motivo de su traslado, Benedetti donó parte de su biblioteca personal en Madrid, al Centro de Estudios Iberoamericanos Mario Benedetti de la Universidad de Alicante.6

La Fundación Lolita Rubial volvió a condecorar a Benedetti el 25 de noviembre de 2006, con el Premio Morosoli de Oro.

El 18 de diciembre de 2007, en la sede del Paraninfo de la Universidad de la República, en Montevideo, Benedetti recibió de manos de Hugo Chávez la "Condecoración Francisco de Miranda", la más alta distinción que otorga el gobierno venezolano por el aporte a la ciencia, la educación y al progreso de los pueblos.

Ha publicado más de 40 libros y ha sido traducido a 20 idiomas.

En abril de 2009 tras su internación en Montevideo, se organizó por iniciativa de Pilar del Río (esposa del escritor José Saramago) una "Cadena de Poesía" mundial para apoyarlo.

El día 17 de mayo de 2009 Benedetti falleció en Montevideo, a los 88 años de edad, como consecuencia de las complicaciones surgidas por una enfermedad intestinal."

Tomado del sitio http://perrerac.org/rincon-de-los-artistas/mario-benedetti/

Mario Benedetti en su propia voz recitando Hombre preso que mira a su hijo


Mario Benedetti en su propia voz recitando Mucho más grave


sábado, 9 de mayo de 2009

Simón Radowitzky

(Ucrania, 10 de septiembre o 10 de noviembre de 1891 – México, 29 de febrero de 1956) fue un militante obrero anarquista ucrano-argentino. Fue uno de los más célebres presos del penal de Ushuaia, donde fue condenado a reclusión perpetua por el atentado con bomba que mató al jefe de policía Ramón Lorenzo Falcón, responsable de la brutal represión de la Semana Roja de 1909 en Buenos Aires. Indultado tras 21 años, abandonó la Argentina y luchó en el bando republicano durante la Guerra Civil Española. Murió en México, donde trabajaba en una fábrica de juguetes, a los 65 años de edad.

Juventud

Radowitzky procedía de una familia obrera de origen judío. Creció en la ciudad de Ekaterinoslav, donde la familia se había trasladado para posibilitar a los niños el acceso a la educación primaria. Abandonó los estudios a los 10 años para iniciar su aprendizaje como herrero; la hija de su maestro fue quien lo inició en el anarquismo. Cuatro años más tarde, ingresó como jornalero en una metalúrgica; en una manifestación reclamando una reducción en la jornada laboral, fue herido por un sable cosaco, que lo confinó en cama durante seis meses. Tras la convalecencia, fue sentenciado a cuatro meses de prisión por repartir prensa obrerista.
Fue segundo secretario del soviet de la fábrica en la que trabajaba cuando los eventos de la revolución rusa de 1905. Tras la represión zarista, debió exiliarse para no ser condenado a prisión en Siberia. Irónicamente, en su destino elegido, Argentina, acabaría siendo condenado al penal de Tierra del Fuego.
Llegó a la Argentina en marzo de 1908; se afincó en Campana, donde trabajó de obrero mecánico en los talleres del Ferrocarril Central Argentino. Mantuvo estrechos contactos con la creciente comunidad anarquista local, leyendo La Protesta, el periódico de la Federación Obrera Regional Argentina; a través de la Federación, entró en contacto con un grupo de intelectuales anarcosindicalistas de origen ruso, entre los que se contaban Pablo Karaschin —autor de un atentado en ocasión del funeral de Carlos de Borbón— José Buwitz, Iván Mijin, Andrés Ragapeloff, Máximo Sagarín y Moisés Scutz. Se trasladó a Buenos Aires, donde residiría con algunos de estos mientras ejercía como herrero y mecánico.

La Semana Roja Y El Atentado Contra Falcón
El 1 de mayo de 1909, Radowitzky participó en una de las dos grandes manifestaciones convocadas por las organizaciones sindicales. Por separado de la central sindicalista revolucionaria Unión General de Trabajadores (UGT), la FORA anarquista convocó a un acto en la Plaza Lorea, en el porteño barrio de Montserrat, entonces en obras de ejecución del proyecto de Carlos Thays para dar forma a la Plaza de los Dos Congresos, uno de los símbolos urbanísticos de la burguesía gobernante. Allí se reunían los anarquistas desde 1890 para conmemorar a los mártires de Chicago.
Por orden del coronel Ramón Lorenzo Falcón, que observaba la concentración, la policía reprimió con tropas de infantería y caballería la manifestación; una hora de combates arrojó tres muertos, que pronto serían ocho, entre los anarquistas, y más de cuarenta heridos. Falcón ordenó clausurar todos los locales de esa filiación, y detuvo a 16 líderes durante la semana siguiente, llamada Semana Roja por la dureza de la persecución; las comunicaciones de las fuerzas de seguridad afirmaban la existencia de un complot ruso-judaico, responsable de instigar al conflicto. El movimiento obrero respondió decretando una huelga general, a la que se sumó el Partido Socialista, exigiendo la renuncia de Falcón para detenerla. La columna de manifestantes que el 4 de mayo acompañó a los muertos sumó más de 80.000 personas, pero la presión policial y las divisiones internas detuvieron la huelga poco más tarde.
El 14 de noviembre, Radowitzky preparó un artefacto explosivo casero, y lo arrojó dentro del vehículo que conducía a Falcón, unánimemente considerado responsable de las muertes de los obreros. La explosión hirió de muerte al coronel y a su secretario privado, Alberto Lartigau; morirían el uno a las 2 de la tarde, y el otro al anochecer. Perseguido por las fuerzas de seguridad mientras huía, Radowitzky intentó suicidarse a pocas calles del lugar de la explosión, disparándose al pecho con un revólver que portaba. Al acercarse los policías, gritó ¡Viva el anarquismo!, seguro de que sería ejecutado in situ. Sin embargo, fue transportado al hospital Fernández, donde se le diagnosticaron heridas leves en la zona pectoral derecha, y se lo trasladó inmediatamente a una comisaría. Al no portar identificación y negarse terminantemente a prestar información a sus captores, la inquietud llevó al presidente José Figueroa Alcorta a decretar el estado de sitio.
En el juicio, la imposibilidad de determinar la identidad del reo causó dificultades, hasta que la embajada argentina en París facilitó los antecedentes obtenidos en Ucrania. Sin embargo, la edad del mismo resultaba incierta; el fiscal ordenó pericias médicas que le daban entre 20 y 25 años. Sin dudas de su responsabilidad, pues el mismo Radowitzky había admitido ser autor único del atentado, se solicitó para él la pena de muerte:

"Debo manifestar aquí que no obstante ser la primera vez que en el ejercicio de mi cargo se me presenta la oportunidad de solicitar para un delincuente la pena extrema, lo hago sin escrúpulos ni vacilaciones fuera del lugar, con la más firme conciencia del deber cumplido, porque entiendo que nada hay más contraproducente en el orden social y jurídico que las sensiblerías de una filantropía mal entendida (...)
En las consideraciones de la defensa social debemos que en Radowitzky un elemento inadaptable cuya temibilidad está en razón directa con el delito perpetrado, y que sólo puede inspirar la más alta aversión por la ferocidad del cinismo demostrado, hasta el extremo de jactarse hoy mismo de ese crimen y de recordarlo con verdadera fruición
Manuel Beltrán, alocución en el juicio"


Sin embargo, el aporte de un facsímil de la partida de nacimiento de bautismo por un primo de Radowitzky cambió el curso del proceso. Aunque el documento carecía de las legalizaciones pertinentes para confirmar que éste tenía sólo 18 años, siendo por lo tanto menor de edad y no pasible de ejecución, inclinó a los jueces a conmutar la pena por la de reclusión perpetua en la Penitenciaría Nacional. Se le añadió, como castigo adicional, la reclusión solitaria a pan y agua durante veinte días cada año, en el aniversario del atentado.

Prisión En Ushuaia
El 6 de enero de 1911, dos presos anarquistas —Francisco Solano Regis y Salvador Planas Virella— que compartían lugar de reclusión con Radowitzky lograron huir de la Penitenciaría Nacional, en una operación que contó con ayuda exterior y con la connivencia de algunos de sus guardias. Radowitzky quedó detrás por haber sido llamado imprevistamente a la imprenta del presidio. Atemorizados por la perspectiva de que el joven reo, que concitaba simpatía entre el personal de la cárcel, contara con otra oportunidad semejante, se decretó su traslado al penal de Ushuaia, reservado generalmente para criminales de extrema peligrosidad. La costumbre de encerrar allí a anarquistas y otros presos políticos se haría más frecuente con los años.
En la prisión se le denegaron los pocos derechos concedidos a los restantes presidiarios; como única lectura se le permitía la Biblia, y fue sometido a malos tratos y torturas al liderar al resto de los reclusos en huelgas de hambre en protesta por las malas condiciones del penal. En 1918, las torturas alcanzaron su cenit con la violación de Radowitzky por parte del subdirector del penal, Gregorio Palacios, y tres guardiacárceles. La reacción no se hizo esperar; enterados los anarquistas del hecho, publicaron en Buenos Aires un panfleto, titulado El presidio de Ushuaia, de pluma de Marcial Belascoain Sayos que apareció en La Protesta. Su publicación causó conmoción, y el gobierno de Yrigoyen ordenó abrir sumario sobre las condiciones en Ushuaia; los tres guardiacárceles serían relevados de sus funciones.
El 7 de noviembre de ese mismo año, una audaz acción conjunta de los grupos anarquistas chilenos y argentinos logró la única evasión jamás lograda del penal de Ushuaia. Los argentinos Apolinario Barrera y Miguel Arcángel Rosigna y los chilenos Ramón Cifuentes y Ernesto Medina alquilaron una pequeña goleta de bandera dálmata en la ciudad chilena de Punta Arenas, y coordinaron con Radowitzky el procedimiento. Éste, que trabajaba en el taller de la cárcel, se hizo con un traje de guardiacárcel, y abandonó el penal a primera hora de la mañana aprovechando el relevo y la llegada de un grupo de guardiacárceles nuevos, encontrándose con Barrera en una cala no lejana. El plan original era desembarcar a Radowitzky en algún lugar apartado, con víveres y utensilios para resistir un tiempo hasta que la búsqueda hubiese amainado su intensidad, aprovechando el plazo de unas horas hasta que el personal se percatara de su desaparición. Sin embargo, este pensó que le sería más fácil pasar desapercibido en Punta Arenas, por lo que decidieron seguir viaje hasta ese punto. Tras cuatro días de navegación, y ya en territorio chileno de la península de Brunswick, la goleta fue abordada por un navío de la Armada de Chile, alertado por las autoridades argentinas de la evasión; aunque Radowitzky escapó a nado antes del encuentro, la tripulación de la goleta fue detenida e interrogada en prisión, hasta que uno de los tripulantes confesó donde aquél había tomado tierra. Pocas horas más tarde, el anarquista fue interceptado mientras intentaba llegar a Punta Arenas andando, conducido a una prisión flotante, y luego de dos semanas retornado al presidio. El castigo de la evasión serían dos años de confinamiento solitario en su celda, con sólo media ración de alimento.
En los años siguientes su figura cobraría valor simbólico en las protestas obreras anarquistas; una entrevista de La Razón en 1925 reavivó la visibilidad pública de su causa, invariablemente mantenida como emblema en los conflictos obreros de la FORA del V Congreso, y en los últimos años de la década las pancartas y pintadas exigiendo su indulto se multiplicaron. En 1928 el periodista Ramón Doll provoca un influyente alegato, examinando la desmesura con que desde la justicia se trata el delito motivado por causas políticas, que acababa con un indirecto pero claro petitorio de indulto. Tras el naufragio del Monte Cervantes en los canales fueguinos, que aisló temporalmente en Ushuaia a numerosos porteños, el diario Crítica envió a un redactor, Eduardo Barbero Sarzábal, a entrevistar a Radowitzky. La publicación de la misma tuvo un éxito rotundo, y atrajo finalmente la atención de los líderes políticos. El 14 de abril de 1930, Yrigoyen —que 14 años antes, antes de su primera elección como presidente, había prometido a una delegación anarquista indultar a Radowitzky— cumplió con demora su palabra, y le concedió el indulto. Sin embargo, por el mismo documento lo condenó al destierro; el 14 de mayo el ARA Vicente Fidel López lo lleva al puerto de Buenos Aires, de donde deberá tomar otro buque a Montevideo con fondos propios y sin documentación, habiendo desaparecido la suya en los 21 años de prisión. La ayuda de las agrupaciones anarquistas uruguayas le permite, finalmente, sortear las trabas burocráticas y desembarcar.

Uruguay Y España
En Montevideo, Radowitzky retomó su profesión de mecánico, tras verse frustrado su proyecto de retornar a la Unión Soviética. La situación perduró hasta el 7 de diciembre de 1934, cuando el gobierno de Gabriel Terra pretendió expulsarlo aplicando la ley de extranjeros indeseables. Las indicaciones de sus compañeros de movimiento, que le solicitaron que no acate la medida para no sentar un precedente perjudicial, llevaron a su prisión en el penal de la isla de Flores. El defensor del movimiento, el abogado Emilio Frugoni, logró en 1936 la conmutación de su pena por la de arresto domiciliario, pero carente de domicilio propio debió esperar seis meses más hasta ser liberado. Con el inicio de la Guerra Civil Española, Radowitzky decidió sumarse a las Brigadas Internacionales. En el frente de Aragón combatió con la 28 División de Gregorio Jover, compuesta principalmente por anarquistas; trabó allí amistad con Antonio Casanova, un gallego emigrado a la Argentina que había estado entre los fundadores de la Federación Anarco-Comunista Argentina. Perjudicada su salud por los más de 25 años en cautiverio, se trasladó luego a Valencia, donde se desempeñaría en la rama cultural de la CNT. Tras la victoria del bando franquista, atravesó los Pirineos y fue internado en el campo de Saint Cyprien. Abandonó Francia para trasladarse a México, donde el poeta uruguayo Ángel Falco, cónsul de su país en la ciudad de México, le proporcionaría empleo en la legación. Editaría revistas para el movimiento y trabajaría en una fábrica de juguetes hasta el 4 de marzo de 1956, cuando un ataque cardíaco acabó con su vida.


Tomado de La Lucha Anarquista (http://laluchaanarquista.blogspot.com)

La liberación de Simón Radowitzky

Entrevista a Osvaldo Bayer

El 5 de mayo de 1930, mezclado con otros cientos de presos comunes, el anarquista Simón Radowiztky fue liberado del presidio de Ushuaia. El símbolo del anarquismo dejaba la Siberia argentina para ser desembarcado en el puerto de Montevideo, donde también lo esperaba la cárcel, por las dudas, no fuera que se le ocurriera andar atentando contra algún oligarca del Uruguay.
Osvaldo Bayer ha sido el historiador de los movimientos anarquistas argentinos y de sus principales figuras.
Se recomienda la lectura de la biografía de Severino di Giovanni y especialmente la historia de los Anarquistas Expropiadores.
Con Bayer conversamos sobre la historia de Simón Radowitzky, su liberación, sus años en el presidio, el atentado en el que mata al Coronel Ramón Falcón, el temible jefe de la policía argentina.
Esta es la entrevista.

La vigencia de Marx

Karl Marx nació el 5 de mayo de 1818 y sus ideas aún siguen generando adhesiones y rechazos, pasión y furia.
El programa del sábado 9 de mayo estuvo dedicado en gran parte a analizar las ideas de Marx en el contexto de esta época, esta es la editorial con la que comenzó el encuentro de ese día.

Socialistas, anarquistas, comunistas, marxistas, leninistas, trotskistas, maoístas, guevaristas, parecen todo lo mismo, la misma cosa y no se imaginan lo diferente que es cada uno.
Los años de dictaduras, asesoradas por la Escuela de las Américas nos han metido a sangre y fuego que la palabra subversivo lleva asociada la calificación marxista y en su frondosa imaginación, los comunistas se comían a los chicos y hacían desfilar a las embarazadas tirando, como bueyes, de enormes tanques de guerra soviéticos.
Ni yanquis ni marxistas, peronistas, gritaba con orgullo la juventud maravillosa de comienzos de los 70.

Pero lo cierto es que en pleno auge de la guerra fría, el jefe de la CIA norteamericana, Allen Dulles, pedía que el estudio del comunismo se incluyera en las universidades de Estados Unidos.
No puede comprenderse la historia intelectual del mundo occidental, incluyendo la de los Estados Unidos, sin tener en cuenta la enorme influencia de las ideas marxistas sobre muchos pensadores.
Hacia la década del 30, los especialistas señalaron los paralelismos entre las doctrinas de John Maynard Keynes y Karl Marx; y Keynes, con su estado de bienestar vuelve a estar en boca de los estadistas de las potencias mundiales para sobrellevar la crisis internacional.

Por una ironía del destino, muchos de los cambios que han dado al capitalismo una mayor viabilidad de la que suponían Marx y Engels, han sido debidos a la presión y a la agitación de los partidos socialistas y de otros grupos influidos por el marxismo. El resultado ha sido un capitalismo muy diferente del analizado por la economía marxista en sus épocas de desarrollo.

Aunque hoy, sin el contrapeso del bloque soviético, el capitalismo occidental y aún el de los antiguos países del bloque socialista ha demostrado su voracidad sin límite.

Si queremos averiguar cuáles son las causas de la vitalidad del marxismo, más de un siglo después de su formulación, debemos buscar más allá de sus aciertos y errores. Si Marx y Engels hubiesen sido únicamente dos filósofos y teóricos académicos, convencionales, sus concepciones sólo interesarían hoy al historiador de las ideas.
En realidad formularon un sistema filosófico que justificaba y daba argumentos a todos los que se sentían insatisfechos con la sociedad burguesa de finales del siglo XIX y principios del XX. Sus doctrinas tienen todavía el poder de mover a los hombres, de articular y sistematizar las quejas de millones de pobres y desposeídos.
Para Marx y Engels el capitalismo era fundamentalmente un robo.
Y hoy, cuando vemos que la principal potencia del mundo tiene que salvar con dineros públicos a empresas que se han dedicado a estafar, engañar, corromper y mentir, no nos queda otro remedio que sostener que sí, que el capitalismo es un robo y nosotros somos los robados…
Bienvenidos a El Clan Esdrújulo, radio para escuchar.

viernes, 8 de mayo de 2009

Idea Vilariño

La poeta uruguaya Idea Vilariño falleció en Montevideo, a los 88 años, dos días después de haber sido intervenida quirúrgicamente en un hospital uruguayo por problemas arteriales.


Vilariño -crítica literaria, traductora y educadora- nació en la capital de Uruguay en 1920 y formó parte de Generación del 45 junto a Juan Carlos Onetti y Mario Benedetti, recordaron los medios locales.

Entre otros reconocimientos, en 1987 obtuvo el premio a la labor intelectual "José Enrique Rodó"; en 1994 recibió la medalla "Haydeé Santamaría"; y el año último fue una de las postuladas para el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana.

Vilariño era una de las figuras más destacadas de la poesía uruguaya del siglo XX y formaba parte de la llamada Generación del ´45, que ha tenido gran influencia en la formación de los intelectuales uruguayos hasta el presente.

Había nacido el 18 de agosto de 1920, en Montevideo y, además de poeta, era ensayista, crítica literaria, compositora y docente y traductora, destacándose entre sus trabajos versiones españolas de las obras de Shakespeare.

Algunas de sus creaciones poéticas fueron musicalizadas por artistas nacionales, como A una paloma, que interpretó Daniel Viglietti, y La canción y el poema, musicalizada por Alfredo Zitarrosa.

Estuvo entre los fundadores de la revista Clinamen y Número, y se encontró entre los colaboradores de otras publicaciones como Marcha La Opinión, Brecha, Asir y Texto crítico.

Su primer libro de poemas fue publicado en 1945 y se llamó La suplicante, a los que siguieron Cielo Cielo (1947), Paraíso perdido (1949), Por aire sucio (1950), Nocturnos (1955), Poemas de amor (1957), Pobre Mundo (1966), Poesía (1970), No (1980), Canciones (1993), Poesía 1945-1990 (1994), Poesía completa (2002).

La obra de Idea Vilariño fue traducida al italiano, alemán y portugués.


Américas - Pablo Neruda

Finalmente se ha resuelto el problema que nos impedía subir los audios al blog, así que aquí va Américas dicho por el propio Pablo Neruda.


domingo, 3 de mayo de 2009

Problemas con los audios

Goear, el sistema que utilizábamos para subir los audios ha salido de servicio. Hemos probado con otros, pero o no dejan insertar el código html a la página o sólo dejan escuchar unos pocos segundos de los audios que subimos.
Seguiremos buscando la forma de ofrecerles los audios de El Clan Esdrújulo.
Mientras tanto, para los que quieran seguirnos y no están en Ushuaia, lo pueden hacer por internet en www.fmmasters.com los sábados de 10 a 13 horas.

Día del Trabajo

El sábado 2 de mayo el tema central de El Clan Esdrújulo fue el trabajo.

Esta es la editorial con la que abrimos el programa.

Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.

Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual.

Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social.

Así dice el artículo 23 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Y está bien, así debe ser.

Pero la verdad es que la crisis del mundo la pagan los trabajadores que ponen lo único propio que tienen, su capacidad de trabajo, cuando consiguen donde trabajar sin que los exploten.

La fuerza del trabajo se convierte en realidad con su ejercicio, sólo se pone en acción al trabajar.

Pero la cosa no se puede plantear solamente en cuestiones de empleo o desempleo. Eso es simplificar el debate a la mínima expresión. Hay que trazar también una línea bien gruesa sobre la flexibilización y la precarización del trabajo, sobre la obscenidad del manejo partidista de los planes de empleo, el ajuste a costa de los trabajadores mientras los pocos dueños del capital siguen de fiesta en fiesta con el dinero que ellos mismos no producen.

Que dirían los viejos luchadores sociales, fundadores de los gremios, los que pagaron con su vida las conquistas laborales de los últimos cien años si se enterasen que en una Central Sindical organiza un acto para el día del trabajador un día antes del 1º de mayo para no entorpecer el fin de semana largo y encima trata de disciplinar a los trabajadores diciéndoles qué tiene que votar.

Qué dirían los apaleados de la semana trágica, los fusilados de las huelgas obreras de la Patagonia, los desaparecidos de la dictadura.

Es cierto que el trabajo dignifica.

No hay nada más digno que ganarse el pan trabajando, honradamente, algo que el capital no sabe hacer.

Lo que sí sabe es lo peligroso que es un trabajador digno de su conciencia de clase, de su sentido de pertenencia sindical, de su empecinada obstinación por hacer un mundo más justo.

A esos hombres y mujeres no los pueden comprar con nada, porque esas almas no están en venta y el capital no comprende cómo, en un mundo donde todo se puede comprar y vender, esos pobres diablos son tan tercos.

Con esa terquedad se construye un mundo mejor. Por esa misma terquedad, los vilipendiados, excluidos, ninguneados y castigados sueñan con un futuro mejor para sus hijos.

En algún momento el futuro va a llegar y ahí estarán los que tuvieron la constancia y la paciencia para esperarlo.

Bienvenidos a El Clan Esdrújulo, esto es radio para escuchar.