lunes, 13 de julio de 2009

Día de la Independencia

El 9 de julio de 1816 se reunieron en Tucumán los congresales que declararon la Independencia argentina. Parte del programa del sábado 11 de julio estuvo dedicado al tema.
Esta es la editorial de apertura del programa.

"¿Hasta cuándo esperaremos para declarar nuestra independencia? Es ridículo acuñar moneda, tener el pabellón y escarapela nacional y, por último, hacer la guerra al Soberano de quien se dice dependemos, y permanecer a pupilo de los enemigos. La guerra la tenemos que hacer del modo que podamos. Si no tenemos dinero, carne y un pedazo de tabaco no nos han de faltar. Cuando se acaben los vestuarios nos vestiremos con las bayetitas que trabajan nuestras mujeres, y sino andaremos en pelotas como nuestros paisanos los indios.

Seamos libres, que los demás no importan

Esto pensaba don José de San Martín por aquellos años de la independencia.

193 años después, ¿estamos más libres que en pelotas o más en pelotas que libres?

Al fin y al cabo, como buenos argentinos, somos libres a nuestro modo, negociando un poquito de nuestra incipiente libertad por ciertas comodidades que no estamos dispuestos a ceder.

Si encontráramos un destino común, en el que todos estuviéramos convencidos que ese es el camino, quizás pondríamos en juego esas ciertas pequeñas comodidades.

Si tuviéramos la certeza de que nadie va a traicionar ese destino, tal vez seríamos capaces de dar el paso.

Pero quién puede dar la certeza, quién va a creer que no va a haber traición.

Después del salariazo y la revolución productiva, la ilusión del primer mundo, los reflejos miserables de las lucecitas de las nuevas tecnologías, la entrega infame de las riquezas del país que aplaudieron incluso los que hoy se rasgan las vestiduras, quién puede creer en certezas. Y eso por mencionar sólo algunos pocos acontecimientos de los últimos años y sin profundizar.

¿Somos libres? ¿Nos sentimos libres? ¿Libres de qué? ¿Libres de quién?

Argentina, país generoso, que nunca termina de quebrarse, nos sigue dando y dando, a pesar de los pesares.

Cuánto peor creemos que estamos, por cierto, hubo y hay alguien que la ha pasado y la pasa mucho peor; pero nos queda la esperanza de ser verdaderamente dignos de la libertad que creemos merecer, pero ese es un trabajo de todos los días, no tiene feriados, ni descanso, ni distracciones.

En pelotas pero libres, tenemos que creer que vale la pena.

Bienvenidos a El Clan Esdrújulo, esto es radio para escuchar.


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