martes, 18 de agosto de 2009

A propósito del Día del Niño

Esta es la editorial de apertura del programa del día 8 de agosto, Día del Niño en Argentina.

“En mi casa he reunido juguetes pequeños y grandes, sin los cuales no podría vivir. El niño que no juega no es niño, pero el hombre que no juega ha perdido para siempre al niño que vivía en él y que le hará mucha falta. He edificado mi casa también como un juguete y juego en ella de la mañana a la noche”
.

Esto decía Pablo Neruda en “Confieso que he vivido”.

¿Que les diría a ustedes, que me diría a mí, el niño o la niña que fuimos?

¿Cómo nos recordamos de niños? ¿Llegamos a ser lo que queríamos ser cuando éramos chicos?

Según datos oficiales:

El 41% de los niños menores de 14 años es pobre.

El 12% de los niños de menos de 14 años son indigentes

La tasa de mortalidad infantil en Argentina triplica a la de Singapur, es un 90% superior a la de Cuba y un 35% superior a la de Chile.

La tasa de mortalidad infantil en hijos de madres con escolaridad primaria incompleta o menos es un 300% superior al de hijos de madres con secundaria completa o más.

La vivienda y provisión de agua inadecuadas aumentan en un 60% las posibilidades de los niños de morir antes de cumplir los 2 años de vida.

La ausencia de cobertura de salud de la madre y las necesidades básicas insatisfechas aumentan un 41% los riesgos de muerte de los niños antes de los 2 años de vida.

La tuberculosis pulmonar en niños menores de 5 años creció un 153% durante la vigencia del plan de convertibilidad.

En ese mismo período, la diarrea infantil creció un 40%.

El 35% de los niños menores de 6 años no está vacunado con la polio.

El 30% de los niños menores de 6 años no recibió la vacuna triple.

Existen en el país 4.890.000 de niños pobres menores de 14 años, de ellos 1.390.000 son indigentes que, de no existir ayuda externa, estarían imposibilitados de acceder a una canasta alimentaria básica.

El 45% de los niños menores de 4 años y el 41% de los niños de 5 a 14 años no tienen ninguna cobertura de salud.

Todo esto sin contar la cantidad de chicos judicializados, víctimas de la paste base, del trabajo esclavo, de la prostitución infantil.

Pibes que son la vuelta más absurda de lo que los economistas llaman el círculo vicioso de la pobreza.

Venimos arrastrando la desidia, la indiferencia, el desprecio, el abandono; rifando el futuro, destruyendo ilusiones y sueños.

A todos ellos, difícilmente, se les hará feliz el día del niño.


Bienvenidos a El Clan Esdrújulo, esto es radio para escuchar.

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