"Hace diez años estábamos en el siglo pasado. Aunque suene raro decirlo, es así.
El Clan Esdrújulo, por lo tanto, es un programa del siglo pasado.
Fueron apenas dos años de una experiencia de radio distinta, 1998 y 1999.
Hace diez años estábamos saliendo del segundo gobierno de Estabillo y nos quedaba, como terrible herencia, HIFUSA,
Estábamos saliendo de la década menemista y nos parecía que algo estaba por cambiar.
Mientras el país se preparaba para
Y vino el desastre del 2001, el riesgo país, el corralito, los muertos y apaleados por un gobierno que no sabía qué estaba pasando delante de sus narices, y los cinco presidentes en una semana, los lecop, patacones, festival de bonos y la plata que los de siempre se llevaron fuera del país.
En diez años Tierra del Fuego multiplicó, ya perdí la cuenta por cuanto, su presupuesto, y su endeudamiento; destituyó un gobernador que aún inhabilitado se recicló en senador y eligió una gobernadora.
En diez años la población de Tierra del Fuego se multiplicó y también perdí la cuenta de por cuanto.
Hace diez años planteamos desde otros micrófonos que los cambios se sostienen con la palabra y con los hechos. Con la consecuencia de hacer lo que se piensa y pensar lo que se hace.
Naturalmente la libertad intelectual es lo que más cuesta.
Pasaron diez años desde aquel primer sábado que nos propusimos hacer una radio distinta, una radio para escuchar.
Ya estamos un poco más creciditos y cuanto más veteranos, más pacientes; porque este camino que elegimos no es para apuraditos, es para consecuentes.
Hoy, como hace diez años, debemos llamar la atención nuevamente sobre la desesperanza, la indiferencia y el individualismo, que son, exactamente, la contracara de una sociedad realmente solidaria y democrática.
Pero lo realmente triste es ver como los partidos que se dicen populares se quedan sin argumentos o, lo que es peor, aceptan los del enemigo; y los que se han ido adaptando se han vuelto cada vez más insulares, fragmentarios, oscuros, elitistas. Existe hoy una línea refinadamente reaccionaria que se viste de democracia.
Uno de nuestros mayores pecados, como sociedad, es la mezquindad. No conseguimos poner de acuerdo los apetitos personales con los objetivos de la sociedad, y como lo tarea se presenta tan compleja, hay quienes piensan, aunque no lo confiesan, que la mejor salvación es la salvación personal.
Aún quedan muchas heridas abiertas y hay demasiada gente que no puede sostener la mirada persistente de los que se sienten defraudados.
Pero estamos otra vez aquí, espiando al futuro en puntas de pie, parados sobre un tembladeral, sacudidos por un viento que viene del pasado y no sabemos si nos arrastrará hacia el futuro o al abismo.
Bienvenidos a El Clan Esdrújulo, radio para escuchar…"



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